Hablar de cooperativismo en Aragón es hablar de una manera clara de estar en el mundo: trabajar, decidir y avanzar con otros. En una época marcada por conflictos internacionales,
incertidumbre económica y pérdida de confianza colectiva, el lema elegido para el Día Internacional de las Cooperativas de 2026, “Cooperativas por un mundo en paz”, no puede
entenderse como una frase amable de calendario. Es una brújula. Nos recuerda que la paz no se reduce al silencio de las armas, sino que también se construye con empleo digno,
democracia económica, igualdad de oportunidades y comunidades capaces de sostenerse.

Mañana, día 4 de julio, cooperativas de todo el planeta volverán a celebrar una jornada que el movimiento internacional conmemora desde 1923 y que Naciones Unidas reconoció
oficialmente en 1995. Este año, la Alianza Cooperativa Internacional ha querido poner el foco en la capacidad de las cooperativas para tender puentes, reforzar la cohesión social y generar confianza. Esa idea de paz positiva encaja con el día a día cooperativo: crear espacios donde las personas participan, asumen responsabilidades y comparten los frutos del trabajo común.

En Aragón, ese mensaje tiene una resonancia especial. Nuestro territorio conoce bien el valor de las empresas que permanecen cuando otros modelos pasan de largo. Cooperativas agrarias, de trabajo asociado, de consumo, de enseñanza, de crédito, energéticas, de vivienda o vinculadas a los cuidados no son solo fórmulas jurídicas. Son raíces económicas. Allí donde operan, fijan población, impulsan empleo estable, aprovechan recursos locales y mantienen vínculos comunitarios.

Por eso resulta tan relevante el nacimiento de ARACOOP, la Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado de Aragón. Dotar de voz común a un sector diverso es imprescindible para ganar presencia pública, mejorar el diálogo con las administraciones y proyectar una estrategia compartida. Un cooperativismo fuerte necesita organización, visibilidad y capacidad para explicar que sus valores pertenecen al taller de lo práctico.

El cooperativismo no promete soluciones mágicas. Su fuerza es menos ruidosa y más profunda. Se basa en escuchar, deliberar, repartir responsabilidades y pensar a medio y largo plazo. En un tiempo que premia la velocidad y la confrontación, cooperar parece casi un acto de resistencia tranquila. Pero quizá ahí esté precisamente su potencia: demostrar que otra forma de hacer empresa no solo es posible, sino necesaria.

En este 2026, “Cooperativas por un mundo en paz” nos invita a mirar lejos sin despegarnos del suelo aragonés. Desde CEPES Aragón defendemos que las cooperativas pueden ser uno de los pilares de una economía más democrática, arraigada e inclusiva. Aragón tiene historia, entidades, talento y herramientas para avanzar. La tarea es convertirlas en futuro compartido.

El Día Internacional del Cooperativismo 2026 ha tenido repercusión en diferentes medios de comunicación: Aragón TV minuto 19:55,