El sector de la Economía Social tiene una profunda implantación en nuestro territorio. En el ámbito de la Economía Social, Aragón es una de las regiones mejor organizadas y estructuradas del territorio estatal, ya que cuenta con al menos una plataforma representativa de cada una de las familias de la Economía Social. Asimismo, de acuerdo con el último informe de la Cátedra Cooperativas y Economía Social de la Universidad de Zaragoza, en la Comunidad Autónoma de Aragón existen más de 5.000 entidades de Economía Social, que representan cerca del 6% del total de empresas existentes en nuestra comunidad autónoma. Estas entidades de Economía Social dan empleo directo y remunerado a cerca de 20.000 personas, suponiendo de esta forma el 3,4% del empleo total aragonés. Además de realizar una labor social esencial para la vertebración del territorio, estas organizaciones muestran un elevado grado de competitividad, facturando más de 2.500 millones de euros anuales, y contribuyendo al desarrollo económico de Aragón generando un valor añadido bruto cifrado en más de 400 millones de euros, lo que supone el 1,2% del total territorial.

Las entidades de la Economía Social surgen como respuesta a las diversas necesidades sociales del entorno en el que se desarrollan, aportando soluciones positivas e innovadoras a través de diversas formas y actuaciones, tanto en lo empresarial como en lo social, y que tienen como consecuencia más inmediata su aportación a la cohesión social a través del desarrollo local.

Sector de la economía social en Aragón

La Economía Social aragonesa es un sector formado por un conjunto de entidades heterogéneo en actividades, programas, estructuras e intereses, pero con unos principios comunes que lo definen como tal sector.

El conjunto de sus principios y formas de actuación hace que estas entidades puedan ser consideradas como una pieza clave para el desarrollo de la economía y la sociedad aragonesa. Por otro lado, en distintos estudios realizados sobre la Economía Social se destaca el notable crecimiento experimentado por estas entidades en España, su incremento en su participación en la generación del PIB, su papel como generadoras de empleo, su apuesta por un modelo de emprendedor colectivo basado en las redes de apoyo mutuo, su labor eficaz para detectar y atender las nuevas demandas sociales y su destacada eficiencia en el desarrollo de “capital social”.

Así mismo, se constata que las entidades de la Economía Social son creadas por la ciudadanía que busca construir una sociedad diferente y que contempla las funciones del sector público como: la de asignación de recursos, la de redistribución de la renta y la riqueza, y la regulación de desequilibrios en distintos ámbitos del sistema. Siendo especialmente importante la regulación de los desequilibrios del mercado de trabajo, su actuación como mecanismo que fomenta la estabilización territorial de la actividad productiva y del desarrollo endógeno y, por último, como generadora de capital social que coayuda al desarrollo económico sostenible en dichas áreas geográficas.

Con todo ello, la realidad de la Economía Social aragonesa hay que situarla en un territorio extenso, cuya población se concentra en su capital, Zaragoza. Aun así, las entidades de la Economía Social están presentes en toda la comunidad autónoma, de forma que existe una realidad amplia y diversa de entidades comprometidas con las personas y los valores de la economía social.

Las diferentes entidades de la Economía Social, cooperativas, las sociedades laborales, los centros especiales de empleo, las empresas de inserción, asociaciones y fundaciones, trabajan día a día en sus diferentes ámbitos de actuación y también se articulan a través de diferentes plataformas especializadas en cada uno de estos ámbitos.