La economía social aragonesa logra mantener sus puestos de trabajo

09/08/2015 / Comentarios desactivados en La economía social aragonesa logra mantener sus puestos de trabajo

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Las empresas de economía solidaria y las oenegés para el desarrollo en Aragón han logrado mantener sus plantillas gracias a las peculiaridades de sus objetivos y su funcionamiento. Además, para no dejar desprotegido ningún sector de la población cuentan con el aumento del voluntariado, uno de los aspectos más positivos de la crisis económica.

Según los últimos datos aportados por el barómetro del CIS, el 15,85% de la población colabora desinteresadamente con alguna oenegé. Un cifra de récord. Antes del 2008 difícilmente superaba el 12% en ninguno de los sondeos. En el 2011 el espíritu voluntario ya estaba en el 14%.

Según los datos que aporta la entidad de economía social CEPES Aragón, la calidad del empleo en este tipo de actividad, a pesar de que no supone un porcentaje muy elevado, es más elevado que en otro tipo de economías fundadas en la competitividad. “El 80% de los contratos son indefinidos y el 80,2% de los trabajadores gozan de mejores condiciones y disponen de jornada completa”, indican.

La profesora de la Universidad de Zaragoza Carmina Marcuello confirma las cifras. Las últimas investigaciones del equipo de economía social que dirige destacan que en la economía capitalista tradicional la destrucción del empleo en los últimos años se ha situado en el 19%. En la economía social únicamente en el 7%. Casi tres veces menos. “Nos encontramos ante proyectos empresariales con mayor implicación de sus trabajadores: eso es lo que explica su gran capacidad de resistencia”, precisa Marcuello.

INCUMPLIMIENTOS

El punto más negativo de este tipo de organización es la alta dependencia de la financiación pública para su funcionamiento. Según denuncian desde la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS), ninguna de las principales instituciones aragonesas ha cumplido con el objetivo de aportar en el 2015 un 0,7% de sus presupuestos, amparándose en la crisis económica para reducir sus aportaciones a la cooperación desde el año 2010. De esta forma, el Gobierno de Aragón ha disminuido en un 77,4% su aportación a los proyectos de cooperación desde el 2010, mientras que los presupuestos de la comunidad han experimentado una rebaja de únicamente un 11,4% en el mismo periodo de tiempo.

En estos momentos las cifras señalan que más del 60% de estas instituciones dependen de los presupuestos públicos para sobrevivir. “Se tiene que ser prudente cuando se asegura que la economía social no podría funcionar sin la financiación pública: es fundamental destacar que son organizaciones que ofrecen unos servicios básicos que no ofrece nadie más”, puntualiza Marcuello.

Otro de los aspectos fundamentales a la hora de valorar el estado económico de las oenegés aragonesas son las donaciones. El 24% de la población cede una parte de su sueldo a contribuir con el trabajo social de estas instituciones. La cifra, muy bien valorada por el sector, se ha mantenido estable en los últimos años al contrario de lo que ha pasado con el voluntariado. “Aunque pueda parecer paradójico que las donaciones no aumenten durante la crisis es importante poner el dato en comparación con la gran bajada de sueldos que se ha producido”, contextualiza la profesora.

PLANTILLAS

Si las empresas de economía social aguantan los embates de la crisis manteniendo el empleo, en las oenegés se ven obligadas a mantener las plantillas gracias a los voluntarios. La propia FAS es un ejemplo destacado. “Nosotros mismos hemos tenido que realizar expedientes parciales de regulación de empleo”, indica el presidente de la entidad, Ricardo Álvarez. Aunque algunas oenegés se han visto obligadas a cesar su actividad (entre ellas Setem o Educación sin Fronteras) la mayoría se han conformado con mantener las sedes en funcionamiento gracias a la labor del voluntariado.

“En los últimos años la asfixia económica a las que hemos estado sometidas las oenegés desde las instituciones públicas ha sido brutal”, reconoce. Muchas de ellas demostrando una significativa labor de resistencia únicamente han reducido en un 20% sus sueldos y jornadas, a pesar de que la reducción de ingresos ha sido mucho mayor. “Estas reducciones y despidos tienen un efecto directo en el trabajo de las organizaciones”, denuncia Álvarez. De esta forma, muchas de ellas han tendido que renunciar a proyectos en los que llevaban varias temporadas trabajando al no poder presentar los pliegos cumpliendo las condiciones de calidad necesarias. Además, se han frenado iniciativas de divulgación que habían tenido una gran repercusión temporal. “Las oenegés prefieren que los proyectos salgan adelante con voluntarios a ponerles fin definitivamente, pero a veces resulta imposible por la dedicación que requieren”, concluye. En esta delicada situación se encuentran el Hermanamiento León, la fundación FISC, ADECO, Bomberos sin fronteras, InteRed o Ingenieros sin fronteras.

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